Cuando el desempeño se aleja mucho hacia arriba o hacia abajo del nivel real de un equipo, el próximo tramo tiende a acercarse a ese nivel — no por impulso o maldición, sino porque los extremos contienen mucha suerte y la suerte no se repite a voluntad. Un delantero que convierte el 35% de sus remates volverá a convertir cercano a su promedio de carrera del 12% el próximo mes.
Para los apostadores la lección trata sobre valorar narrativas: el mercado a menudo extrapola rachas calientes justo cuando la regresión es más probable, por eso descartar extremos a cuotas infladas es un ángulo duradero y perseguirlos es una fuga duradera.
Un equipo de mitad de tabla gana seis seguidas, tres por un gol con déficits de xG considerables. Sus números subyacentes cotizan el próximo partido en 45% de probabilidad de victoria; el mercado que sigue la racha cotiza 58%. La regresión no garantiza una derrota — dice que 1.72 en una probabilidad del 45% es el precio equivocado.